miércoles, 15 de agosto de 2007

Kirchner, el manos limpias


En 2003, al asumir la Presidencia argentina, Kirchner prometió "terminar con la vieja política", lo que en buen romance significaba terminar con la corrupción. Sin embargo, hay una acumulación de datos que permiten suponer que el kirchnerismo es tan corrupto como otros gobiernos anteriores. El actual presidente y su mujer tienen la suerte de no tener opositores de jerarquía política, por lo que aún descuentan que ganarán en octubre. Pero tanto va el cántaro al agua, que al final se puede romper. Si sigue saltando un escándalo por semana, vaya uno a saber qué puede pasar.
La lucha por mantenerse en el poder demuestra la gran debilidad institucional de Argentina y las ventajas con las que corre el oficialismo. Kirchner sometió al Poder Judicial a sus lineamientos políticos y ahora lo usa para dificultar la investigación sobre presuntos casos de corrupción. Un juez quiso indagar a la ministra de Defensa, Nilda Garré, por oscuras operaciones relacionadas con ventas de armas, y fue destituido y sometido a juicio político. El magistrado subrogante archivó la causa. En el tema del maletín con 800 mil dólares, la jueza que debía actuar se excusó porque el director de Aduanas, amigo íntimo del pesidente, la desacreditó publicamente. Un segundo juez también se excusó, y sólo ha quedado una fiscal para investigar.
A raíz de este caso, son varios los medios que han empezado a recordar posibles problemas de corrupción. Por ejemplo:
* Claudio Uberti, responsable de la administración de autopistas y carreteras de peaje, echado por ser el principal funcionario que viajaba en el avión del maletín, es llamado el "recaudador". Fue uno de los que consiguió mayores fondos para la campaña de Kirchner en 2003. Un informe a consideración del Congreso, pero que nunca se estudia porque lo impide la mayoría oficialista, indica que Uberti obtuvo importantes sumas a cambio de promesas de licencias de pesca. Uno de los empresarios del sector, Raúl Espinosa, iba a proporcionar a Elisa Carrió documentación probatoria de esos manejos, pero fue asesinado en la puerta de su casa. Nada se sabe del asesino.
* El 63% de las adjudicaciones de obras que ha hecho Uberti favorecieron a cuatro empresas de la provincia de Santa Cruz, o sea, la del presidente y su mujer.
* Hace más de dos años, la Auditoría General de la Nación y la Fiscalía de Investigaciones Administrtivas denunciaron, por separado, graves irregularidades en la gestión de Uberti, pero esos informes no fueron tenidos en cuenta por el gobierno.
* Ahora salta que importantes funcionarios, ente ellos la inefable secretaria de Medio Ambiente, Romina Picolotti, alquilan aviones privados para sus viajes, gastando cifras astronómicas, más de 10 veces mayores a lo que costaría un avión de línea. Otro datito interesante: una de las empresas beneficiadas con estos viajes de lujo es propiedad de un hijo del siniestro Yabrán. "No se olviden de Cabezas".
* El jefe de Uberti, el ministro de Planificación Federal, Julio De Vido, también es acusado de graves irregularidades. Entre ellas, las millonarias subvenciones a la quebrada e ineficiente empresa aérea Southern Winds, en cuyos aviones se transportaba cocaína a España.
* De Vido también está en el ojo de la tormenta por el caso Skanska y los sobreprecios pagados en la construcción de gasoductos. Pero el hombre es un corcho: caen sus subordinados y él sigue flotando.
* El caso de la bolsa con dinero en el baño de la ministra de Economía , Felisa Miceli, es de sobra conocido, pero vale la pena recordarlo, así como las denuncias por malversación de fondos contra Picolotti.
* También hay sombras sobre la venta de bonos argentinos a Venezuela, aunque en este caso el más comprometido sería Chávez, que se los dio para comercializar a banqueros amigos: éstos los compran a la cotización oficial del dólar en Venezuela, pero los venden al valor del dólar paralelo, que es 30% más alto. ¿Los gobernantes argentinos llevan algo en este brillante negocio? Más que casualidad es que los 800 mil dólares lleguen pocas horas antes de cerrarse la venta de bonos o coincidiendo con el inicio de la campaña electoral de Cristina. Lo que llama la atención es que el maletín haya sido abierto en Aeroparque. Algunos analistas argentinos dicen que el dinero fue descubierto como consecuencia de la feroz guerra que hay entre De Vido y el jefe de gabinete, Alberto Fernández.
A pesar de todo esto, Kirchner insiste en que tiene las manos limpias. Aunque es para ponerlo en duda tras un editorial de La Nación, entre cuyos párrafos se lee lo siguiente:

Basta con apreciar la desmesurada expansión de los negocios y el consecuente enriquecimiento que en los últimos años han experimentado algunos hombres de empresa amigos del poder kirchnerista, o con advertir que el propio presidente de los argentinos ha hecho saber, en su última declaración jurada patrimonial, que es socio de un empresario investigado por la utilización de facturas falsas, supuestamente para encubrir sobreprecios en los gasoductos del caso Skanska.
Basta con observar la misma declaración de bienes personales del primer mandatario y detectar que algunas de sus propiedades, compradas recientemente, son registradas a precios absurdos comparados con los valores reales del mercado inmobiliario, práctica en la cual también incurren otros ministros de su gobierno.

¿Será posible, con antecedentes de este tipo, que en octubre el pueblo argentino vuelva a votar a esta gente?
Hasta la próxima.

lunes, 13 de agosto de 2007

Se equivocó Mujica, pero algo de razón tenía

Mujica argumentó mal, la semana pasada, cuando arremetió contra los medios de comunicación con razonamientos basados, aunque no lo dijo expresamente, en la lucha de clases. Se enojó porque los periodistas dieron más destaque a sus propuestas de escrachar a los carniceros que a la formación del segundo Fondo Lechero. Mujica es, sin duda, el más mediático de los gobernantes, y sabe generar situaciones para transmitir sus mensajes. No puede quejarse, ni decir que los periodistas ocultan su pensamiento o sus actos. Es, por lejos, el ministro que más aparece ante cámaras y micrófonos, al igual que en los medios escritos. Conoce, entonces, la idiosincrasia de los periodistas y, en el mejor sentido de la palabra, sabe manejarlos.
Su primer error, por lo tanto, fue hacer coincidir la amenaza de escrache con el lanzamiento del Fondo Lechero. Debió separar ambas cosas en el tiempo.
Dejé pasar varios días para ver cómo reaccionaban los medios. En esencia, no hubo otra cosa que críticas, justificadas por cierto, al ministro. Si embargo, yo esperaba una autocrítica de mis colegas en actividad. Porque la ocasión era propicia para hacerla.
Por ejemplo, para analizar cómo lo urgente o lo impactante (la amenaza de escrache) oculta o reduce lo verdaderamente importante (el Fondo Lechero). Y por cierto que ese fondo es muy trascendente, pues apunta a mantener en la tierra, en este país vacío, a medianos y pequeños productores. También habría que analizar por qué a nuestro periodismo le importan más las declaraciones que los hechos. En este sentido, vivimos en la época del declaracionismo, sin importar (hay excepciones, claro) si las declaraciones se ajustan a la realidad o cuál es la verdad que esconden las palabras, si es que la esconden.
La autocrítica no se hizo. Claro, es difícil que la hagan quienes se creen periodistas porque colocan un micrófono o un grabador cerca de la boca de alguien que quiere salir en los medios. Es realmente penoso ver por televisión esas improvisadas ruedas de prensa en la que sólo habla el entrevistado, en las que no hay una pregunta inteligente, una observación o repregunta ante los dichos del declarante. Incluso puede verse, en los informativos de la televisión, a periodistas que alargan el brazo para acercar el grabador, pero que miran para otro lado y no atienden (quizá ni siquiera entienden) lo que dice el entrevistado. Así, ante sus ojos pasan enormes elefantes rosados y no los ven.
Un elefante rosado, precisamente, largó Chávez al ruedo en su disurso de hora y media en Suárez, cuando muy suelto de cuerpo dijo que en el avión que traía el ya famoso maletín con 800 mil dólares no había funcionario venezolano alguno y que todo era una invención de los medios al servicio del imperialismo. Casi a la misma hora, en Buenos Aires, se revelaba la identidad de los viajeros, y sí había funcionarios venezolanos y argentinos en el avión. Esa mentira y contradicción de Chávez, que al poco rato quedó en evidencia, no fue advertida ni resaltada por la mayoría de los medios. Y tal vez de eso tenga la culpa, otra vez, el delaracionismo: como nadie declaró que Chávez mintió, la mayoría de los periodistas no se dio cuenta.
Así va el pobre periodismo uruguayo.
Hasta la próxima.

martes, 7 de agosto de 2007

La gran farsa

Los políticos de todo el mundo y de todos los partidos viven en permanente campaña electoral. Es, quizás, uno de los mayores problemas de la democracia representativa: incluso aceptando la buena fe de todos los políticos, ellos creen que sus soluciones son las mejores y que para aplicarlas deben acceder al poder, si son oposición, o conservarlo si están en él. Y en esto gastan, permanentemente, la mitad de un tiempo que debería estar dedicado a gobernar o a hacer oposición constructiva.
Esta realidad determina que, para mantener y ganar votos, muy pocas veces se digan las verdades en su totalidad o que los debates se centren en la esencia de los problemas. En este sentido, los políticos dan la razón a la frase, que ahora no me acuerdo quién la escribió, que dice que "la historia es un baile de máscaras".
Esto viene a cuento por el tema del incremento de la inflación, por encima de las previsiones oficiales. Astori dice que los precios están controlados, Mujica se pone nervioso y arremete contra los carniceros y los medios de difusión, y la oposición le echa la culpa a la reforma tributaria y a toda la política económica. Pero nadie va a la esencia del problema, y mucho menos alguien se atreve a explicarla.
La oposición no lo hace porque le es mucho más fácil pegarle al gobierno y para eso despliega amplios recursos demagógicos. Además, decir toda la verdad, implica deslindar responsabilidades y ello favorecería al gobierno. El oficialismo tampoco explica la realidad porque generaría una gran inquietud pública y anunciaría un futuro difícil e incierto, y entonces prefiere remar contra la corriente a la espera de algo fortuito que cambie la direción del bote.
La verdad es que el mundo, y con él Uruguay, vive un momento de profundas transformaciones que hacen temblar hasta los cimientos a todo el sistema económico. Los crecimientos de la población y de la economía generan una cada vez mayor demanda de energía, justo cuando la era de los combustibles fósiles se acerca a su fin.
Ahí está la esencia del problema: la búsqueda de energías alternativas (más el enorme crecimiento de los dos países más poblados del mundo, China e India) ha llevado a las nubes el precio de las materias primas, entre ellas las de origen agrícola. Y esta no es una situación coyuntural, sino estructural. Los altos precios llegaron para quedarse, por lo menos durante varios años.
A Uruguay, los altos valores de sus productos exportables lo favorecen. Al igual que a todos los países agrícolas. En este plano, comienza una transferencia del poder económico y financiero desde las naciones petroleras a las capaces de desarrollar energías alternativas a través de la agricultura. Los que no tienen petróleo y sufren sus altos precios, como nosotros, pero tienen recursos agrícolas, comienzan a levantar cabeza. El problema será para los países que basaron su economía exclusivamente en el petróleo.
Pero esto tiene una contracara, que igualmente es estructural: los altos precios agrícolas también se trasladan al mercado inteno, y por eso aumentan la carne, la harina, el pan, la leche, el aceite, el maíz y todos los productos que vienen del campo.
Por ahora sólo se nota la suba de los precios, pero a la corta o a la larga aumentará la presión para adecuar los salarios a la nueva situación general. Porque las actuales formas de distribución del ingreso quedarán desfasadas. En este sentido, llama la atención que los planteos sindicales continúen centrándose en problemas sectoriales, sin desarrollar una visión global de la realidad.
Todas las estructuras económicas están crujiendo, y ya es hora que políticos, sindicatos y empresas agarren el toro por las guampas y expliquen a la gente los desafíos de esta época. Mientras no lo hagan, seguiremos en un baile de máscaras.
Hasta la próxima.

martes, 17 de julio de 2007

Una pulseada para alquilar balcones

Los corporativismos se ensoberbecen a medida que el gobierno quiere avanzar en su programa de reformas y adoptan prácticas que cada vez se acercan más a las de los piqueteros argentinos. Los ámbitos de negociación se difuminan, o no se respetan, y la intolerancia y la violencia son día a día más frecuentes.
En este plano, fue brillante la parada de carro que Tabaré Vázquez le hizo a la gente de COFE, que fue con sus reclamos a Vergara. Encaró a los manifestantes llegados de Montevideo, y palabra más, palabra menos, les dijo: "Estamos aquí para oír los planteos de los habitantes de Vergara, que no tienen muchos ámbitos para expresarse. Ustedes sí los tienen, hablamos después en Montevideo, porque ahora lo que corresponde es escuchar a la gente de Vegara".
Al ir a esa localidad de Treinta y Tres, los muchachos de COFE estuvieron más desubicados que Adán en el día de la madre. Pero quedaron mucho más en el aire con la parada de carro del presidente, y se tuvieron que volver con el rabo entre las patas.
Pocas horas después, en Montevideo, una horda (¿cómo más se la puede calificar?) de ADEOM irrumpió ruidosamente en la reunión del gabinete municipal. ¿Para qué pedir una reunión para tratar sus inquietudes? Les pareció mejor método usar el factor sorpresa y ejercer una presión muy cercana a la violencia.
¿Qué pretende ADEOM? Que la Intendencia presupueste, o sea, que transforme en empleados públicos, a un grupo de personas que fue contratada en forma temporal. Esos trabajadores sabían cuáles eran las reglas del juego, y las aceptaron. Situaciones similares se dan todos los días en el sector privado, y los trabajadores a los que se les vence el contrato saben que su continuidad depende de las necesidades o de la voluntad del empleador. Ellos no tienen sindicatos violentos que pretendan cambiar lo que se acordó al comienzo de la relación laboral.
Algo peor ocurre en ANTEL con los guardahilos, que eran empleados de una empresa privada que terminó su relación contractual con el ente. Digo peor porque esos trabajadores nunca tuvieron un vínculo laboral con el organismo estatal y nunca fueron empleados públicos. Ni siquiera por un minuto, puesto que ellos dependían de una empresa privada que había contratado con ANTEL. Pero SUTEL quiere que se sumen al ejército de los funcionarios.
Estos hechos demuetran las dificultades que encontrará el gobierno en su mentada reforma del Estado. Será una pulseada digna de ver. Por el país, es de desear que los corporativismos, que sólo atienden a su interés particular, sean derrotados. De lo contrario, seguiremos soportando un Estado burocrático, caro e ineficiente.
Hasta la próxima.

sábado, 7 de julio de 2007

Estimada Daisy

Los chorros me agarraron de hijo, pero el problema no es solo mío. El barrio está punto de estallar y mucha gente piensa en electrificar, con carga mortal, rejas y vallas. Otros hablan de revólveres, pistolas y escopetas. Por eso, le envié esta segunda carta a la ministra del Interior.
Hasta la próxima.
Montevideo, 7 de julio de 2007

Sra. ministra del Interior,
maestra Daisy Tourné
Estimada amiga:

Permíteme un trato más confianzudo que en la carta anterior, pero lo justifica que nuestro epistolario, por ahora unilateral, parece que será cada vez más intenso.
Te cuento que los chorros que pululan por esta gran cárcel que es el límite entre la Unión y el Buceo no te dieron tiempo ni para acusar recibo de mi primera misiva: ahora me robaron el otro portón, el del garaje. No me explico que atractivo tienen mis portones, viejos y necesitados de una mano de pintura, para los ladrones nocturnos. Quizá representen una o dos dosis de pasta base en las ferias de Larravide o Piedras Blancas.
También te cuento que en las últimas semanas la situación se ha tornado desesperante. Algunos vecinos hablan, directamente, de armarse, vigilar y “meterles chumbos” a los delincuentes. Otros dicen que si la cosa sigue así, por las noches conectarán cables de 220 voltios a las rejas y a las cercas. Trato de disuadirlos, porque esas respuestas no me parecen las adecuadas, pero ellas ganan terreno y sus consecuencias, si se aplican, pueden ser muy graves.
A mi esposa y a mí nos seduce la solución de un vecino que vive justo frente a casa: ha rodeado la suya con un grueso muro de alrededor de tres metros de altura, coronado con vidrios puntiagudos. Esa familia, que ahora me recuerda a los ex berlineses orientales, a los palestinos y a los mexicanos, perderá vista y sol, pero ganará en seguridad.
Para nosotros, con jubilaciones topeadas por el estafador sistema de seguridad social uruguayo, rodear la casa con un muro similar se nos hace cuesta arriba. Pero podríamos comprar los materiales y pagar los jornales si nos apretamos (más que ahora) el cinturón durante unos cuantos meses. El problema es que, con toda seguridad, aparecerá el señor Murro con la exigencia de que cumplamos con el absurdo sistema previsional que rige en la industria de la construcción. Entonces, nos será imposible levantar el muro.
En este sentido, voy a abusar de nuestra incipiente amistad para que hagas de mensajera del siguiente pedido, dirigido al mismo Murro, la DGI y las intendencias: que no se graven los materiales, jornales y permisos para obras destinadas a aumentar la seguridad de los vecinos. Si el Estado no puede protegernos, a pesar de los impuestos que pagamos, me parece justo que se nos otorgue facilidades para hacer las obras que nos brindarán una cierta tranquilidad.
Estimada Daisy: espero no haberte aburrido con mis planteos. Ellos se justifican por la explosiva situación de este barrio, convertido en una gran cárcel, como te explicaba en la carta anterior, y que está a punto de estallar por la conducta delictiva de algunos habitantes del cantegril de Larravide e Isla de Gaspar.
Un beso y gracias por lo que puedas hacer

Carlos López Matteo
C.I.1.280.081-8

martes, 3 de julio de 2007

Ojo, que se enloqueció del todo

Ojo clientes de Bandes, trabajadores de Funsa, de la ex Cristalería y de Bella Unión. Ojo directores de ANCAP, que confiaban en Venezuela para solucionar muchos de los problemas que tiene la empresa. Quienes creyeron que Hugo Chávez podría liderar un nuevo movimiento latinoamericano capaz de implantar la justicia social y enfrentar eficazmente al imperialismo deben de estar desilusionados.
El hombre no ha entendido nada y sigue creyendo que se puede llevar el mundo por delante a golpes de chequera, prepotencia y demagogia. Después de gastar miles de millones de dólares en armas rusas, desencadenando otra carrera armamentista en la región, y de pretender establecer una alianza sudamericana con el régimen integrista de Irán sin consultar a ninguno de los países del continente, acaba de emplazar al Mercosur: o los parlamentos de Brasil y Paraguay votan el ingreso venezolano al bloque antes de setiembre, o él desiste de entrar en él.
El problema es que hace unas semanas se desbocó e insultó a los parlamentarios brasileños, y éstos, para aceptar el ingreso de Venezuela al Mercosur, exigen una disculpa. Pero Chávez parece no estar dispuesto a pedir perdón, y vuelve a demostrar que ni siquiera es capaz de aceptar las mínimas normas de cortesía en las relaciones internacionales si no se está de acuerdo con él.
El tema es muy delicado, y el gobierno, el sistema financiero y centenares de trabajadores deberían estar en un estado de máxima alerta. Si Venezuela no entra al Mercosur, seguramente guardará su chequera. ¿Qué pasará con Bandes? El banco venezolano compró a la quebrada Cofac, pero aún no obtiene ganancias. ¿Decidirá Chávez dejar de soportar pérdidas, sin esperar que el banco se consolide, y lo retirará de nuestra plaza? El golpe sobre el todavía endeble sistema financiero uruguayo será muy fuerte y peligroso, y hay que tomar previsiones.
Lo mismo debería hacer ANCAP, que desde hace dos años espera por el dinero de Chávez para modernizar la refinería. Y los trabajadores de FUNSA, de la ex Cristalería, de Bella Unión, de la planta de casas prefabricadas y de todos los emprendimientos que recibieron y reciben dinero venezolano. El chorro puede cortarse y sobre el sistema bancario y las familias de los trabajadores comienza a planear un grave riesgo. Lo del principio: ¡ojo!
Hasta la próxima.

lunes, 2 de julio de 2007

La esquizofrénica sociedad que padecemos




La siguiente carta fue enviada a la ministra del Interior. En ella se refleja el grado de disociación a la que ha llegado la sociedad uruguaya, o al menos la montevideana. Es evidente que cada vez más hay dos Montevideos, en apariencia irreconciliables. También está claro que no alcanzan los planes de emergencia ni el asistencialismo. Urge más audacia, pensar menos en los votos y los réditos políticos, y meterle diente al mayor problema que tiene el país: el de la marginación social. Antes de que sea tarde y la mayor parte de la ciudad esté formada y ocupada por marginales, porque en los cantegriles está la mayor fuerza reproductiva de Uruguay, como lo dicen las estadísticas de natalidad.
Hasta la próxima.
Montevideo, 1º de julio de 2007
Sra. ministra del Interior,
maestra Daysy Tourné
De mi consideración:
Le escribo como recluso de una de las mayores cárceles del país: la comprendida ente las calles Comercio, avenida Italia, Minnesota, Larravide y Azara. Este establecimiento penitenciario no sufre, por suerte, el hacinamiento que existe en Libertad, Santiago Vázquez y la cárcel de Maldonado, pero tiene otros graves problemas que demandan su urgente intervención.
Si usted recorre esta penitenciaría comprobará que en los últimos años se ha convertido en una mina de oro para los herreros y carpinteros, que no paran en la colocación y reparación de rejas, puertas y ventanas.
Estamos peor que los presos de otras cárceles, porque no podemos dejar nuestras celdas solas ni por 10 minutos sin riesgo de que nos roben (hasta la ropa colgada en los patios), mientras que ellos tienen salidas transitorias en las que pueden ir al cine, visitar familiares y amigos y hasta reincidir en delitos, si se les ocurre. Ellos pueden recibir visitas, pero nosotros no: familiares y amigos, después que los asaltaron o les robaron los autos, han desistido de venir a nuestro centro de reclusión.
A nuestra celda, a pesar de que tiene alarma, ya han realizado como 15 rápidas incursiones llevándose, después de realizar destrozos para entrar, todo lo que pudieron antes de que llegase la empresa de seguridad que, por cierto, es muy eficaz y en pocos minutos está en nuestro lugar de reclusión. Nuestra celda está retirada de la vereda y a su frente tenemos un jardín con cerca. ¿Puede creer, señora ministra, que en la madrugada del viernes 29 nos robaron, mientras dormíamos, el portón de entrada al jardín de 1,70 m de altura y más de 1 m de ancho? Tres o cuatro meses atrás, además, fuimos víctimas de un copamiento realizado por un tipo armado con un cuchillo. Tras ponerlo cerca de mi cuello, se conformó con llevarse una radio, como consta en la denuncia realizada en la Seccional 15.
Entre el jueves y hoy fueron destrozadas las rejas de la carnicería de Comercio y Gauna y de la farmacia de Comercio y Miguel Ángel, y un portón parecido al nuestro fue robado en Minnesota casi Rodríguez Castelao. Y estos son los hechos de los que me he enterado, porque seguramente hubo más delitos.
Como le decía antes, en esta cárcel no podemos tener salidas transitorias. Si con gran audacia las usamos, los riesgos de recorrer las calles de la penitenciaría son impresionantes. A mi esposa ya la asaltaron tres veces. No hay semana en la que no se conozcan rapiñas, casi todas ellas a mujeres. Las dos últimas a señoras de más de 80 años, una de las cuales fue arrastrada por el piso y quedó seriamente lastimada, según me comentaron algunos compañeros de prisión.
Cada vez que se comete un delito, los autores se refugian en el asentamiento de Isla de Gaspar y Larravide. Allí la Policía no entra. En los 15 años que llevo cumpliendo esta condena, nunca vi un procedimiento policial en ese lugar, a pesar de las denuncias y los testimonios respecto al sitio en el que los delincuentes se pusieron a buen resguardo. Un policía me dijo que allí era imposible entrar. Entonces, señora ministra, debo concluir en que la delincuencia tiene “zonas liberadas” a las que el poder del Estado no llega. Sé, como sin duda usted también lo sabe, que las zonas liberadas son frecuentes en la historia de los movimientos insurgentes. Pero nunca había imaginado que rapiñeros, ladrones y narcotraficantes lograran ese objetivo estratégico en Uruguay.
No quiero aburrirla, señora ministra, con lo que se han desvalorizado nuestras celdas a raíz de esta situación. Sólo le cuento que varias inmobiliarias que consulté me informaron que por aquí las cotizaciones son cuatro o cinco veces más bajas que en otras zonas de Montevideo.
Sin otro particular, y con la esperanza de que usted, como principal jerarca del sistema penitenciario, pueda empezar a resolver nuestros problemas, la saludo muy atentamente

Carlos López Matteo
Recluso Nº 1.280.081-8